Del último que se acerco no se supo nada. Una tarde decidí ver a aquel dragón. Todos los pueblo me decían que estaba loca, pero yo no les hacía ni caso. Esa tarde preparé una mochila con todo lo que necesitába y me puse manos a la obra. Pasé muchas aventuras: pasé por el desierto, por el Polo, por muchos sitios diferentes; hasta llegar a la isla que estaba que estba en el mapa. Me adentré en la isla y bi alguien, ¡era el chico del que os he ablado antes! Me alegré de verle y le dije a ver si habia visto al dragón y no, no lo habia visto. Lo buscamos semanas hasta que un día... ¡por fin lo encontramos! Era terrible cuando nos iba a comer ví una astilla, se la quitéy se tranquilizó. Nos dio las gracias y nos dijo que llevaba años con un dolor tremendo. Pero de repente se me calló un cocó encima. Cuando me desperté estaba en mi cama. ¡Era un sueño!
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